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☕ Despertar del piloto automático


Como a menudo pienso o sobre pienso, cada tanto me pregunto:

¿Qué hice? ¿Dónde estuve? ¿Quién tomó las decisiones por mí?


Y no es que haya una Rox robot (aunque a veces funciono con batería baja), pero sí hay días en que me muevo por inercia: sin mucha alma, sin pausa, sin preguntarme si eso que estoy haciendo tiene sentido para mí.


Y ahí me doy cuenta:

estoy en piloto automático.


Ese modo silencioso donde sobrevives, pero no vives.

Donde todo se vuelve rutina, las respuestas son automáticas, las sonrisas mecánicas y la agenda se llena sola, como si alguien más estuviera decidiendo por ti.


Salir de ahí no es fácil.

Implica incomodarte, cuestionarte, escucharte.

Y hacer cosas que quizás nunca antes te atreviste:

decir no, cambiar de opinión, priorizarte, descansar sin culpa.


Porque no vivir en piloto automático es volver a ti.

Es recordarte que tienes permiso para elegir tu vida y no solo seguirla como si fuera una serie mal escrita por otro.



💭 ¿Qué es vivir en piloto automático?


Es funcionar en modo mecánico, como si cumplieras con una lista de tareas preestablecida sin detenerte a sentir.

Te levantas, trabajas, cumples, vuelves, te duermes…

y al otro día repites.

Todo sin pensar en lo que realmente sientes o necesitas.

Sin mirar tu entorno.

Sin preguntarte si eso es lo que realmente quieres.


A veces lo noto en mí (aunque no siempre de forma tan marcada),

pero sí lo he observado claramente en otras personas, en sus miradas apagadas o en esas frases tipo:

“Así es la vida no más”.

Como si el guion estuviera ya escrito y no hubiera espacio para improvisar.


Y creo que ahí es cuando la vida empieza a perder sentido.

No por falta de logros, sino por falta de presencia.



🌀 ¿Cómo se refleja esto en la sociedad?


En los juicios, en las comparaciones, en los diálogos no pedidos.

Frases como:

”¿Por qué no se ha casado todavía?”

”¿Y los hijos para cuándo?”

”¿A esta edad recién va a estudiar/emprender/mudarse?”


Y pareciera que hay un guion que sí o sí hay que seguir para tener “una vida buena”.

Pero… ¿quién escribió ese guion?


Hoy en día, incluso hay más mujeres que deciden no ser madres, no por capricho, sino porque reconocen la enorme carga emocional, económica y vital que eso implica. Guiar una vida más si no se sabe ni guiar la propia. Y, aún así, esas decisiones siguen siendo cuestionadas por el lente automático de la sociedad.



💸 El piloto automático también se activa en lo económico.


Cuando creemos que vivir bien significa cumplir ciertos estándares de consumo o estabilidad —cuando en realidad— lo esencial muchas veces es más simple:

tener lo justo para vivir con dignidad, cuidarte, aportar en casa o mantener tu casa si vives sola o solo, y sostener tu propia autonomía.


Pero… incluso eso, lo básico, puede perder su sentido si solo te mueves en función del deber, y no del querer.

Entonces la pregunta vuelve, insistente, necesaria, casi como un susurro que incomoda:



🧭 ¿Estoy viviendo la vida que quiero… o la que se espera de mí?


Si la respuesta no te gusta, no te asustes.

Ahí empieza el despertar.

No con un cambio de vida drástico, sino con la simple valentía de cuestionarte.


Hoy te invito a tomarte este café conmigo, en silencio o en compañía,

y darte un momento para observarte.


Con cariño (y un poquito de existencialismo),

Rox comunicadora


 
 
 

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©2023 por Un café con Rox. Creado con Wix.com. Roxana Zepeda, periodista Usach.

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